En la revisión de la propuesta de la Asociación Mexicana del Derecho a la Información para impulsar una Reforma de la Radiodifusión y las Telecomunicaciones en nuestro país, seguimos con la revisión de los principios que, según la propia AMEDI, deben fundamentar sus “decisiones legales”:
6. Un órgano regulador autónomo,
con atribuciones suficientes y responsabilidades precisas para la defensa cabal del interés público. Un “tercero” que no esté casado ni con la clase gobernante ni con las cúpulas empresariales de las telecomunicaciones.
La propuesta de la AMEDI plantea que ese organismo debe ser “estatal” y que su autonomía debe estar garantizada por la Constitución. Considero que tal organismo debe ser una Asociación Civil; esto es, una institución de la ciudadanía organizada en forma autónoma. Es tiempo de dar participación garantizada a las personas y agrupaciones que han venido impulsando y defendiendo la democratización de los medios de difusión social y que tendrían, necesariamente, representación en ese órgano regulador autónomo que propone la AMEDI.
7. Acceso Universal.
Los derechos de expresión y al acceso a la información son públicos y por tanto deben garantizarse las posibilidades de su disponibilidad a la mayor cantidad de mexicanos, en todos los formatos y por todos los medios posibles.
El acceso efectivo a los medios implica una diversificación de la educación que permita a la población, en general, lograr un aprovechamiento efectivo de las nuevas tecnologías.
La AMEDI enfoca su propuesta al uso del internet, pero los lenguajes y tecnologías de los medios electrónicos, radio y televisión, y aún las de los medios impresos –más “viejitos” sólo en apariencia–, también implica una alfabetización de medios –que implica a la vez una recepción crítica y la capacitación necesaria para hacerse emisores de mensajes mediatizados–.
En el campo de las telecomunicaciones, radio y televisión, es preciso que se transmitan las señales a través de sistemas abiertos, y que estas mismas señales abiertas se incluyan en todos los servicios que difunden los medios de manera codificada o de paga.
De esta forma los medios “marginales”, por llamarlos de alguna forma, no quedarían relegados a una población de segunda, marginada de los servicios de elite, y la población, en general, cualquiera que sea su estatus socioeconómico, tendría acceso a todos los componentes de un sistema de información más generalizado y democrático, más compartido y, por tanto, público.
En esta línea, la AMEDI propone que la autoridad competente deberá tener atribuciones para resolver la transmisión abierta de aquellos mensajes que sean de interés público. Actualmente los criterios para calificar a los mensajes como “de interés público” están en manos de los propios concesionarios quienes, a capricho y en actitud de conceder una acción caritativa, acceden a transmitir emisiones que no responden al carácter eminentemente lucrativo de sus empresas.
8 La Conectividad
es un recurso esencial de los sistemas de información. El afán de competencia en el sector ha tendido a la generación de monopolios que se han hecho reacios a la interconectividad de sus sistemas. Independientemente de los formatos, de los contenidos, de la preponderancia o de la antigüedad de cualquier operador, dice la propuesta de la AMEDI, las empresas que busquen ofrecer servicios similares o complementarios deben tener acceso a la participación en los mismos mercados.
Los usuarios de estos servicios, por otra parte, deben tener garantizada la posibilidad de cambiar de proveedores sin perder por ello ni bases de datos o señas de identidad (como el número telefónico que ya tengan, por ejemplo).
Seguiremos analizando los principios restantes la próxima semana.
(Te invito a visitar mi Blog. Escribe la siguiente dirección como lo haces con cualquiera página web: http://jaimeramosmendez.blogspot.com).